Quién soy

Soy coach, formadora, bailarina y coreógrafa

Mi actividad profesional transita entre el coaching, la pedagogía y la creación escénica.

Durante más de 25 años me he dedicado a la danza contemporánea, explorando su dimensión artística, pedagógica y expresiva. 

En los últimos 10 años también me he dedicado al coaching, acompañando a personas y entidades en sus procesos de autoconocimiento y desarrollo, tanto personal como comunitario. 

La danza y la creación me han permitido conectar profundamente con el cuerpo, su sabiduría y su potencial transformador.

Aun así, quise explorar más allá del ámbito artístico e intentar entender mejor nuestra dimensión psicológica, emocional y social. Así fue como me formé en Programación Neurolingüística, Social Presencing Theatre y Coaching Existencial. Formaciones que me ofrecieron una comprensión más profunda de la condición humana.

Los años de experiencias diversas me han aportado muchos aprendizajes

El coaching y la facilitación me han enseñado un conocimiento más profundo de la naturaleza humana, a desprenderme del juicio, a cultivar la ecuanimidad y el respeto profundo por la autenticidad y la dignidad de cada persona.

La dedicación a la formación y la pedagogía me ha permitido estructurar e impulsar mis conocimientos para ser compartidos. Me ha enseñado el arte de la observación del otro y el desarrollo de estrategias para crear curiosidad e interés. 

La danza me ha puesto en relación con la alegría del movimiento y el cuerpo expresándose de forma única.  Me ha enseñado a tomar conciencia de mí misma y del entorno, a ganar confianza, a pisar con fuerza y a propiciar que imaginación y pensamientos traspasen cualquier barrera gracias  a la creatividad. 

Más allá de la división cuerpo-mente en la educación

Seguimos siendo herederos de una cultura que se ha construido sobre la máxima de que educar significa educar la mente. El resto del cuerpo queda fuera de la ecuación en todo lo que se refiere al aprendizaje.

Quiero reivindicar la centralidad del ámbito corporal y emocional en cualquier proceso de aprendizaje. Al hablar de aprendizaje no me refiero solo al escolar, sino al aprendizaje al que todos estamos abocados en nuestro día a día para no repetir los mismos errores una y otra vez. El autoconocimiento y la autorregulación son un proceso de aprendizaje continuo.

A través de mi experiencia profesional como coach, bailarina y pedagoga, y respaldada por tantas voces y estudios de expertos, entiendo el aprendizaje como un proceso dinámico y holístico, un proceso que no está fragmentado entre nuestro ámbito racional, emocional y comportamental, ni tampoco de forma unidireccional de fuera hacia dentro o viceversa.

El sedentarismo y la virtualización son una causa directa de esta desconexión con nuestro propio cuerpo,  con nosotras mismas. Pero hay causas más antiguas y más arraigadas en nuestra cultura que nos llevan a ello.

La desconexión con uno mismo, con nuestra interioridad, sensibilidad, inteligencia  e intuición innatas es una cuestión cultural, y como tal debe abordarse desde la educación y desde las instituciones sociales y políticas de las que depende.